Naturaleza pampeana en Argentina

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Naturaleza pampeana: “La tierra es el lugar más bello y apacible que jamás haya pensado, nadie puede cansarse de mirar la tierra y su belleza”. Pedro López de Souza

Toda la hierba y el cielo, y el cielo y la hierba, y aún más cielo y hierba,  la pampa argentina se extendía desde los pajonales de la orilla occidental del Paraná hasta la llanura pedregosa de Uspallata, a miles de kilómetros de distancia.

 

pampa areco

A través de todo este océano de hierba alta, verde en la primavera, luego amarillo, y en el otoño marrón como una vieja bota, las características generales eran las mismas.
Un viento incesante movía todo y agitaba las olas de hierba, innumerables rebaños y rebaños esmaltados, y bandas de avestruces (“regocijo del desierto”, como los gauchos los llamaban) y manadas de pálidos ciervos amarillos se paraban y te observaban mientras pasabas al galope.

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En el sur, la liebre patagónica, el mataco y el quirquincho se escurrían o se hundían en la tierra. Hacia la región media de este gran terreno galopante, lo más grande que Dios hizo- tal vez.

No podía haberlo hecho mejor, incluso si lo hubiese intentado: se mostraron grandes armadillos e iguanas, y en el norte, alrededor de las profundas islas metálicas de montes, flotaron rebaños de guacamayos -rojos, amarillos y azul brillante- como las mariposas.

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En el norte, los osos hormigueros y los tapires vagaban, como si hubieran escapado del Arca. En el conjunto de la naturaleza pampa, el teru-teru rondaba, gritaba, silbaba y circulaba justo por encima de la cabeza de su caballo. De cada monte y de cada campo de maíz volaban charlando bandadas de periquitos.

Tigres y pumas habitaban el bosque. En todos los ríos nutrias y carpinchos con sus grandes dientes rojos, nadaban con sus cabezas hundidas en el agua, y se extendían sobre el arroyo, como un sello en el mar. Vizcachas se hundían, y sabios, solemnes búhos se sentaban a la entrada de sus madrigueras pretendiendo protegerlas, como lo hace un centinela ante una puerta de un palacio.

 

Para información sobre el caballo criollo:  Caballo criollo del gaucho en Areco

 

R. Cunninghame Graham, extractos de South America Sketches

 

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